Intolerancia a la Lactosa

Hablamos de intolerancia a la lactosa cuando sufrimos de disturbios después de consumir productos lácteos; esto es debido a la imposibilidad de digerir este azúcar que se encuentra naturalmente en la leche,  la lactosa, por falta en el aparato digestivo de una enzima, la lactasa, que facilita su digestión.

Los niños tienen más facilidad para digerir este azúcar; a partir de los 2 años la lactasa suele disminuir en el aparato digestivo hasta desaparecer en algunos casos, generando intolerancia.

Para permitir a los intolerantes a la lactosa disfrutar de los beneficios de la leche, de sus proteínas y del calcio, en fase de  eleboración de los quesos se añade  la enzima lactasa, que permite la escisión de la lactosa en glucosa y galactosa, dos azúcares más faciles de digerir.

La intolerancia a la lactosa se puede detectar  si observamos que al ingerir productos lácteos sufrimos trastornos intestinales, o con un simple test clínico.

En casos más graves la intolerancia produce  serios disturbios gastrointestinales.

A partir de 2016  ha entrado en vigor una  normativa europea que obliga los productores de alimentos a indicar los posibles alérgenos.

La leche es uno de los alimentos evidenciados como posible alérgeno en las etiquetas

Los productos de la gama Libera, mozzarella, requesón, scamorza, mantequilla, con un contenido mínimo de lactosa (0,01%) permiten a todos los intolerantes, o a los que buscan un producto de alta calidad, de disfrutar de todos los beneficios de la leche.

Además de la intolerancia a la lactosa existen otros trastornos digestivos ligados a la ingesta de lácteos: es el caso de la intolerancia  a la proteina de la leche y a la grasa de algunos tipos de leche (como la leche de vaca).

Nuestra línea de quesos de cabra  sin lactosa permite una digestión más fácil a los que no toleran la leche de vaca, siendo la molécula de la grasa de la  leche de cabra mucho más  pequeña y simple de asimilar.